(Multimedia) Opinión de invitado: La Cumbre de Miami, el “Escudo de las Américas” y la soberanía de los países latinoamericanos

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Por Jaime Tamayo

El pasado 7 de marzo se realizó en Miami una “cumbre” convocada por el Gobierno de Estados Unidos, tras el fracaso de la X Cumbre de las Américas, prevista originalmente para finales de 2025 en Punta Cana, República Dominicana. Ese cónclave debía abordar temas relativos a la seguridad, la migración y el desarrollo sostenible, pero fue cancelado por la falta de respuesta de los principales países latinoamericanos ante la pretensión de excluir a algunos Estados considerados “non gratos” por Washington.

En ese contexto, la actual Administración estadounidense convocó a una llamada “cumbre” de las Américas, la cual pretendía establecer algunos mecanismos que, en correspondencia con la reactivación de la Doctrina Monroe, con su Corolario Trump, permitirían imponer criterios de admisión y exclusión de los socios comerciales de los países de la región, además de abordar temas de seguridad y migración.

Sin embargo, al final de día dicha “cumbre” devino una organización denominada “Escudo de las Américas”, integrada por algunos Estados latinoamericanos gobernados por fuerzas de derecha y ultraderecha. Según lo anunciado, bajo el mando militar de Estados Unidos esta estructura buscaría combatir el narcotráfico y contener la presencia de la izquierda y el progresismo tanto en sus países como en América Latina en general. La dimensión comercial, que inicialmente se esperaba abordar, quedó prácticamente ausente.

La “cumbre” solo contó con una limitada participación de jefes de Estado, solamente acudieron 11 mandatarios en ejercicio, un presidente electo y una primera ministra, de un total de 35 Estados independientes del continente. Por otro lado, a excepción del país anfitrión, las naciones con mayor peso demográfico y económico no asistieron, tales como Canadá, México, Brasil y Colombia.

Si bien la actual Administración estadounidense se ha caracterizado por intentar dinamitar las organizaciones internacionales, al no poder dominarlas, y busca sustituirlas por otros mecanismos hechos en función de su interés, como el caso de la difusa “Junta de Paz” con respecto a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en este caso el “Escudo de las Américas” que implícitamente pretendería sustituir a la Organización de los Estados Americanos (OEA), tampoco ha podido tener un mínimo de representación, considerando que la OEA tiene más de 30 miembros del continente y la coalición del “Escudo de las Américas” apenas cuenta con la participación de 13 líderes de esta región.

Buques navegan durante el desfile de flota en las aguas de Nueva York, Estados Unidos, el 24 de mayo de 2017. (Xinhua/Wang Ying) 

Por otro lado, cabe resaltar que, aunque el comunicado del Departamento de Estado de EE. UU. difundido antes de la reunión señalaba que el objetivo era “promover la libertad, la seguridad y la prosperidad en nuestra región” e “impulsar estrategias que frenen la injerencia extranjera en nuestro hemisferio, las bandas y cárteles criminales y narcoterroristas, y la migración irregular y masiva”, finalmente los acuerdos tomados en Miami se centraron básicamente en el compromiso de combatir el narcotráfico. De hecho, el propio presidente estadounidense expresó al final de la reunión que “nos reunimos para anunciar una coalición militar para eliminar los cárteles de la región”.

En la práctica, la reunión de Miami solo implicó la firma de un documento conocido como “Escudo de las Américas”, que establece el compromiso de los países participantes de compartir inteligencia militar y coordinar acciones para localizar y desmantelar redes de cárteles. Lo más delicado es que contempla la posibilidad de solicitar asistencia a los socios, en este caso indudablemente se refiere a Estados Unidos, para combatir a los cárteles.

Esto último pone en riesgo la soberanía de los miembros de dicha coalición. De hecho, es algo que ya anteriormente se venía dando, por ejemplo en Colombia durante gobiernos de la derecha, incluso con el establecimiento de bases militares norteamericanas que no solo cumplen funciones de seguridad, sino también objetivos políticos y de orden geopolítico. Más recientemente, se ha dado en el caso de Ecuador que permitió la entrada de tropas norteamericanas para atacar a presuntos cárteles de narcotráfico.

Estas dinámicas no solo abren la puerta a que la persecución de delitos de alto impacto quede en manos de actores externos como Estados Unidos, sino que también plantean cuestionamientos sobre la seguridad nacional y la soberanía de los Estados involucrados.

Imagen del 26 de enero de 2026 del edificio del Capitolio cubano, en La Habana, capital de Cuba. (Xinhua/Jiang Biao) 

Por otro lado, la “cumbre” de Miami sirvió también como escenario para escuchar de nuevo las amenazas a la soberanía de Cuba y de alguna manera a México, la advertencia a Panamá de que no se permitiría la presencia de países ajenos en el Canal, así como el menosprecio al idioma de los invitados latinoamericanos, nada que no se hubiera escuchado antes.

En consecuencia, podemos afirmar que esta “cumbre” y su iniciativa del “Escudo de las Américas” no representaron más que la formalización de un acuerdo de carácter policial y militar entre gobiernos afines a la “Doctrina Monroe remasterizada”.

(Jaime Tamayo es un internacionalista y politólogo, también profesor e investigador de la Universidad de Guadalajara, México)

(Las opiniones expresadas en este artículo son del autor y no reflejan necesariamente la postura de la Agencia de Noticias Xinhua)