(Multimedia) Observatorio Económico: Nuevas marcas de consumo chinas ganan popularidad en América Latina

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Por Chen Weihua, Zhang Tuo y Zhao Yan

MÉXICO, 31 mar (Xinhua) — En la Plaza de la Constitución, ubicada en el Centro Histórico de la Ciudad de México, la gente desafiaba el intenso sol para hacer fila y comprar un helado o un té de China; en Lima, la capital de Perú, los jóvenes abrían con entusiasmo cajas de sorpresa en jugueterías de moda, con la esperanza de encontrar sus figuras favoritas de “Labubu”; en los bulliciosos distritos comerciales de San José, Costa Rica, las tiendas que venden una variedad de artículos de primera necesidad provenientes de China se han convertido en puntos de referencia populares para los lugareños.

En los últimos años, las marcas chinas de consumo han ganado cada vez más popularidad en América Latina. Los expertos afirman que detrás de este fenómeno se encuentra la transferencia simultánea de la manufactura, las cadenas de suministro y las capacidades operativas de las marcas chinas, lo que marca un desarrollo en la cooperación económica y comercial sino-latinoamericana, pasando de un modelo tradicional impulsado por el comercio y la inversión a uno impulsado por el consumo y la cultura.

NUEVAS MARCAS CHINAS, NUEVAS PERCEPCIONES EN AMÉRICA LATINA

Las marcas chinas de consumo están ganando terreno en el mercado latinoamericano, transformando la percepción que los consumidores locales tienen de las marcas chinas.

“Pues la verdad, a comparación de los otros helados de máquina que he probado, estos me gustan mucho más, sobre todo el cono, la galleta”, comentó con entusiasmo Jimena Corral a Xinhua tras esperar casi dos horas en la fila, con dos conos de helado y un té de frutas en la mano.

Más de un mes después de su apertura, la primera tienda de Mixue en México ha mantenido su popularidad. Su excelente relación calidad-precio, sus sabores populares y su repercusión en redes sociales han atraído a los consumidores locales, especialmente a los jóvenes.

“Algunas personas han esperado hasta cuatro horas por una bebida”, dijo una vendedora en un puesto cercano.

Se observó que el cono de helado de 8 pesos (unos 0,4 dólares) y la limonada de 20 pesos (unos 1,1 dólares) eran los productos más vendidos de la tienda. Para satisfacer los gustos mexicanos, las bebidas ofrecen ocho niveles de dulzor, desde “sin azúcar añadido” hasta “200 por ciento de azúcar”.

“La posibilidad de ajustar el nivel de dulzor se alinea con la creciente preocupación por la salud, lo cual es un punto a destacar”, comentó Gustavo Rodríguez, comerciante local.

Mixue es solo un ejemplo de la creciente popularidad de las nuevas marcas chinas de consumo en Latinoamérica.

En la tienda Miniso más grande de Centroamérica, ubicada en Costa Rica, Stephanie llevó a su hija Luciana de compras. “A mi hija siempre le gusta ver si hay juguetes nuevos aquí. También se pueden comprar muchos productos prácticos para el hogar y el cuidado personal, y la calidad es excelente”, dijo.

Arantes da Silva, director de mercado de Miniso en Brasil, comentó: “En Brasil, Miniso está creciendo muy rápido. Abrimos 37 tiendas en nuestro primer año de operaciones”.

“El éxito de marcas como Miniso ha provocado un cambio en la percepción errónea que existía sobre los productos chinos entre algunos sectores, dejando claro que se trata de productos de alta calidad, pero accesibles a más personas por su buen precio”, afirmó Shakira McDonald, directora de mercado de Miniso en Costa Rica.

Rubén Tang, director de la Oficina de Relaciones con Asia de la Pontificia Universidad Católica del Perú, señaló que los consumidores locales tienen una opinión muy positiva de los productos chinos.

El entrevistado recordó que diversos estudios indican que un número creciente de consumidores peruanos se inclina por esas marcas, debido a su “equilibrada relación calidad-precio” y a los avances tecnológicos incorporados en sus productos, factores que han contribuido a consolidar su presencia en el mercado.

NUEVO CONSUMO GLOBALIZADO, NUEVO DIÁLOGO CULTURAL

Guo Cunhai, director de la Oficina de Investigación Social y Cultural del Instituto de América Latina de la Academia China de Ciencias Sociales, opina que las nuevas marcas de consumo con fuertes símbolos culturales chinos están influyendo profundamente en Latinoamérica, construyendo un puente para el intercambio cultural entre China y Latinoamérica.

Mediante un diseño de localización exhaustivo, esas marcas convierten la propiedad intelectual china en un vehículo de la cultura local.

En México, por ejemplo, el personaje de calavera “Tycoco” de la familia “Labubu”, que encaja con la cultura local del Día de los Muertos, inspiró a Pop Mart a diseñar una figura de edición limitada para esta festividad, la cual se agotó al instante. Con la venidera Copa Mundial de 2026, la figura “Labubu” con la marca compartida de la Copa Mundial también es muy codiciada por los internautas.

“No se trata solo de vender productos, sino también de exportar propiedad intelectual y cultura social. Los productos chinos se están transformando de productos funcionales en vínculos con la identidad comunitaria y la vida cotidiana de los consumidores locales”, afirmó Guo Cunhai.

El furor en redes sociales generado por el helado Mixue en México es también una clara manifestación de esta interacción cultural. Los consumidores comparten espontáneamente videos de sí mismos haciendo fila en tiendas de té chinas en las redes sociales, convirtiendo a esas marcas en íconos de la moda.

Esas marcas chinas también aportan un cálido valor emocional a los consumidores latinoamericanos. En una tienda Miniso en el centro de Río de Janeiro, Brasil, muchas personas mayores acuden específicamente para elegir regalos para sus familiares más jóvenes. Ana Rosa, residente local, afirma ser clienta habitual, “porque suelen tener productos nuevos en las estanterías y la selección es amplia y de buena calidad”.

“Estas marcas han captado las principales demandas y tendencias de consumo de la clase media y los jóvenes en las ciudades latinoamericanas, incluyendo la sensibilidad al precio, la expresión social de los productos y el consumo experiencial y emocional”, opinó Guo.

El académico chino cree que esas marcas, a través del contacto a nivel micro en el consumo diario, están transformando sutilmente la percepción que los consumidores latinoamericanos tienen de China, convirtiendo las marcas chinas de símbolos nacionales abstractos en experiencias de vida concretas, promoviendo así el intercambio cultural entre China y América Latina

Rubén Tang, a su vez, consideró que la cultura china se está integrando en la vida cotidiana de los consumidores latinoamericanos a través de la infraestructura, la tecnología y las plataformas comerciales.

Imagen tomada con un teléfono móvil el 18 de marzo de 2026 de personas visitando una tienda Miniso en un centro comercial, en Lima, Perú. (Xinhua/Mariana Bazo)

PROFUNDIZANDO EL NUEVO CONSUMO, MEJORANDO LA NUEVA COOPERACIÓN

Yue Yunxia, subdirectora del Instituto de América Latina de la Academia China de Ciencias Sociales, consideró que el establecimiento de las marcas de nuevo consumo chinas en América Latina refleja la complementariedad de toda la cadena económica entre ambas partes.

Señaló que esas nuevas marcas comparten tres características comunes: se dirigen a consumidores jóvenes, se centran en bienes de consumo de alta calidad, rentables y de rápida rotación, y se adaptan bien a un modelo de franquicia adecuado para el emprendimiento a pequeña escala. Esto se alinea perfectamente con la demanda del mercado latinoamericano de productos de alta calidad y rentables, su estructura demográfica relativamente joven y su preferencia por la inversión a pequeña escala en su ecosistema emprendedor.

“La cooperación económica y comercial entre China y América Latina ha evolucionado desde el simple comercio de importación y exportación hasta la inversión comercial, y se ha extendido aún más al diseño de cadenas de suministro locales. En el futuro, demostrará aún más la viabilidad de la producción localizada, con un alto grado de coincidencia y complementariedad entre la cadena de suministro y la cadena de valor”, afirmó Yue.

Según un representante de Mixue, la empresa abrirá su primera tienda en Brasil este año y también comenzará la construcción de una fábrica para su cadena de suministro en el país. Se espera que genere 25.000 empleos en el futuro.

En enero de este año, Pop Mart anunció que colaboraría con socios locales para añadir una nueva base de producción en México, ampliando así su red de cadena de suministro para satisfacer la creciente demanda global.

Yue señaló que la complementariedad económica entre China y América Latina está pasando gradualmente de la complementariedad estructural tradicional, basada en la dotación de recursos y la manufactura, a un nuevo tipo de complementariedad impulsada por el consumo y adaptada a diferentes patrones de consumo, con una cooperación en la cadena de valor cada vez mayor.

“Este tipo de cooperación en el sector del consumo, estrechamente vinculado al bienestar de las personas, tiene un enorme potencial de desarrollo en los futuros intercambios económicos y comerciales entre China y América Latina, y representa una nueva dirección de cooperación que merece especial atención”, afirmó la experta.■