(Multimedia) Especial: “Ante cualquier ruido no podemos dormir”: civiles relatan traumas persistentes tras bombardeo en Venezuela

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Por Chevige González Marcó y Tian Rui

CARACAS, 27 ene (Xinhua) — “Ante cualquier ruido no podemos dormir”, relata la caraqueña Beberly Moreno, quien aún padece ansiedad generalizada del sueño semanas después del ataque militar estadounidense del 3 de enero contra Venezuela.

Moreno vive a pocos metros de uno de los lugares afectados junto a sus dos hijas y su madre, una adulta mayor, en el conjunto residencial Carlos Raúl Villanueva, en el suroeste de Caracas, desde donde la familia presenció el bombardeo estadounidense contra instalaciones militares del Fuerte Tiuna.

“Asustados, aterrados, hemos coincidido en las ventanas hasta la una o dos de la madrugada”, explicó Moreno a Xinhua al describir las vigilias nocturnas de su comunidad ante cualquier ruido o luz inusual.

“Pánico, terror”, resumió la experiencia vivida el 3 de enero y los días posteriores, y aseguró que durante la noche sufre taquicardias, temblores y una sensación persistente de frío en las manos.

“Las pocas veces que puedo dormir tengo pesadillas”, afirmó la madre de familia, quien agregó que la tragedia ocasionada por los ataques estadounidenses también dejó secuelas en sus hijas, manifestadas en episodios de ansiedad nocturna.

Según relató Moreno, la zozobra persiste en la comunidad y “la mayoría de los vecinos están afectados”, al tiempo que indicó que 211 familias han debido recibir atención psicológica, ya que se han registrado “familias con crisis de pánico”.

“Niños que en su proceso de desarrollo normal han retrocedido, lloran mucho”, señaló Moreno mientras mostraba los vidrios de sus ventanas rotos por la onda expansiva de las explosiones.

Las huellas del ataque siguen visibles en distintos puntos del urbanismo Carlos Raúl Villanueva, donde Moreno afirmó haber sentido vulnerado su hogar, en el que reside desde hace 15 años, un apartamento asignado por el programa gubernamental Gran Misión Vivienda Venezuela.

En el sector Simón Bolívar, otro conjunto residencial contiguo a Fuerte Tiuna, vive el músico José Alejandro Delgado, quien interpretó una canción tras los ataques del 3 de enero.

“Dónde está tu amor, cuando bombardean su pueblo sin razón, obligándolo a sufrir tanto dolor”, versa la letra de la canción.

“No hay palabras para explicar lo que significa tener un ataque a menos de un kilómetro de tu casa, con misiles, bombas y helicópteros”, relató Delgado a Xinhua.

Más allá de su condición de artista, Delgado señaló que el impacto del ataque fue compartido “como seres humanos comunes que vivimos en una ciudad y en una comunidad que acaba de ser bombardeada”.

Aun así, aseguró que no han dejado de crear y que continúan componiendo música como una forma de acompañamiento social y de búsqueda de cohesión comunitaria.

De acuerdo con las autoridades venezolanas, el ataque estadounidense dejó más de 100 muertes, entre civiles y militares, en un hecho sin precedentes para el país en más de un siglo.

El psicólogo y profesor universitario José Garcés explicó a Xinhua que la situación vivida por la población puede describirse como un “trauma psicosocial”, en línea con estudios del pensador español Ignacio Martín-Baró sobre las secuelas de los conflictos armados.

El académico de Universidad Internacional de las Comunicaciones de Venezuela señaló que este tipo de trauma se manifiesta en trastornos del sueño, llanto frecuente, altos niveles de ansiedad, taquicardia y sudoración, y explicó que suele ser indecible, innombrable e impensable, lo que dificulta su elaboración psicológica.

Antes de esta operación militar, Venezuela no había sufrido un ataque externo desde 1902 y 1903, cuando Gran Bretaña, Italia y Alemania bloquearon y atacaron ciudades portuarias del país en represalia por el impago de la deuda externa venezolana.