
Especial: Proyecto científico en sureste de México busca anticipar mareas rojas y proteger economía costera
Por José Gabriel Martínez y Ricardo Montoya MÉRIDA, México, 20 mar (Xinhua) — Investigadores del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) de México desarrollan un sistema de monitoreo y predicción oceánica en tiempo real para anticipar fenómenos de marea roja que afectan de manera grave la pesca, el turismo y el equilibrio ambiental en la península de Yucatán, en el homónimo estado del sureste mexicano. El proyecto, basado en sensores marinos, modelos de predicción y participación de pescadores, busca entender y anticipar el comportamiento de microalgas que en condiciones extremas, generan zonas de baja oxigenación capaces de provocar mortandad de especies marinas y cierres prolongados de la actividad económica en la costa. “Lo que tratamos de hacer es tener un sistema de observación que nos esté mandando en tiempo real las condiciones oceánicas como temperatura, salinidad, si hay estratificación, no hay estratificación, las corrientes y qué tanto fitoplancton tenemos, qué tanta clorofila hay”, explicó a Xinhua el jefe del Departamento de Recursos del Mar del Cinvestav en la unidad de Mérida (Yucatán), Alejandro Souza. El investigador del Cinvestav, perteneciente a la institución de estudios superiores Instituto Politécnico Nacional (IPN), señaló que el crecimiento del fitoplancton es un fenómeno natural clave para la productividad marina, pero puede volverse nocivo cuando se descontrola. “Cuando esto crece de más es cuando se comporta mal y tenemos peligro de anoxia, y a veces hasta de envenenamientos”, advirtió Souza, al tiempo que subrayó que esa nocividad afectaría al bienestar de la pesquería y del turismo local, actividades de las que en Yucatán viven miles de familias. “Tenemos como 15.000 familias de pescadores en la costa. El año pasado se cerró completamente la costa aproximadamente mes y medio ¿De dónde van a sacar dinero para comer?”, planteó Souza. Las afectaciones del fenómeno también alcanzan al turismo, uno de los principales motores económicos de la región, debido al cierre de playas por riesgos sanitarios asociados a la descomposición orgánica en el agua. Entre las especies más afectadas destacan el pulpo maya, del que México es uno de los principales productores a nivel mundial, así como el mero y la langosta: “Son las tres pesquerías económicamente más importantes y las tres se ven afectadas”. El proyecto científico del Cinvestav busca no solo detectar la presencia de esas mareas potencialmente nocivas, sino también delimitar su alcance para evitar cierres generalizados de playas y zonas de costa. “Lo que quieren los pescadores es saber con qué fuerza viene esta marea roja, qué zonas se ven realmente afectadas”, indicó el especialista, quien agregó que el propósito es ayudar “a determinar dónde está para que le digamos a las entidades gubernamentales qué zonas se deben de cerrar, en vez de cerrar toda la costa y ayudarles a planificar mejor cómo atender esta situación emergente”. El sistema incluye boyas oceanográficas equipadas con sensores que miden variables físico-químicas del agua y condiciones meteorológicas, transmitiendo datos en tiempo real a laboratorios en tierra. En tanto, el auxiliar de investigación del Laboratorio de Dinámica del Océano Costero, Emmanuel Uc Sánchez, se refirió a los alcances del sistema. “Tenemos boyas oceanográficas que nos transmiten vía remota, datos de lluvia, temperatura, oleaje, corrientes y parámetros como clorofila, oxígeno y pH (alcalinidad)”, dijo. Uc Sánchez, no obstante, lamentó que el despliegue de la tecnología enfrente retos logísticos y sociales, pues “van dos veces que la instalamos y fue vandalizada. Le han roto los paneles solares”. Añadió que factores como el robo de componentes o la desconfianza hacia los equipos han dificultado su operación continua, a pesar de lo cual, el proyecto avanza con una estrategia integral que incorpora también ciencia ciudadana, es decir, pescadores participan mediante sensores que registran datos mientras realizan sus actividades. “Es un poco de ciencia ciudadana en la que se les da un sensor de temperatura que ellos usan y tiran al agua cuando están pescando, puede ser en sus redes o en sus líneas de pesca”, comentó. Ello sirve para ver cómo se encuentran las condiciones oceánicas y tratar de incluirlo en los modelos para hacer mejores predicciones de la circulación y eventualmente de la productividad de las microalgas, según la explicación. Los investigadores identifican también un componente humano clave en la intensificación del fenómeno, referido a los nutrientes procedentes de aguas residuales, agricultura y actividades turísticas que llegan al mar a través del subsuelo de la región. Hay estudios donde se encuentra cafeína en el agua de la costa, lo que habla de la necesidad de mejorar los sistemas de tratamiento de aguas. El proyecto del Cinvestav forma parte de iniciativas internacionales vinculadas al Decenio de las Naciones Unidas de las Ciencias Oceánicas (2021-2030) y busca consolidarse como un sistema permanente de monitoreo. Fin







